viernes, 14 de marzo de 2014

5 recetas españolas que triunfarían en las calles de Nueva York

Aunque ya llevo seis meses en Nueva York, lo cierto es que unos pocos días bastan para darse cuenta de lo importante que es la comida rápida e hipercalórica en esta ciudad. Es cierto que hay muchas alternativas sanas y saludables, pero la dura realidad es que aquí se rinde pleitesía al exceso y a la velocidad. En cuestiones de alimentación callejera el lema suele ser algo así como “cuanto más grande, variado y grasiento, mejor”.

Nueva York es un gran supermercado de comida hipertrofiada. Se pueden encontrar hamburguesas de todo tipo y hot dogs para todos los gustos, una trinidad dedicada al bacon, cualquier pizza que puedas imaginar, pasteles y bollos ultra-azucarados que atraen a multitudes, sandwiches de pastrami del grosor de una enciclopedia, tacos, burritos y quesadillas para alimentar a un ejército, alitas de pollo frito que más bien parecen las de un cóndor, mac and cheese en cantidades industriales, costillas asadas tan deliciosas como gigantescas y mucho, mucho más. Cosas in-des-crip-ti-bles. Podríamos hacer una lista en constante evolución. Bueno, en realidad ya hay alguien que la hace.

Ante este panorama, me he hecho la estúpida pregunta de qué cinco platos españoles podrían formar parte de la escena hipercalórica neoyorquina sin desmerecer a los platos autóctonos. Los requisitos son sencillos: debe tratarse de platos altamente calóricos (teniendo en cuenta que la media de calorías necesarias al día es de entre 2000 y 2500, solo he incluido platos con más de 400 calorías), con más de cuatro ingredientes, que se puedan comer con las manos (o dentro de un sandwich) y que sean chorreosos y pringosos. He puntuado cada uno de estos aspectos de una a cinco estrellas (*****) y este ha sido el resultado:

5. Butifarra con judías
Aunque la butifarra catalana con judías lo tendría difícil ante la gran variedad de salchichazas que se pueden degustar en Nueva York, creo que este plato catalán cumple bastante bien las exigencias de los paladares neoyorquinos.
Ingredientes básicos: Butifarra, cebolla y judías. En este sentido se queda corto, por lo que habría que añadirle alguna salsaza atractiva. (**) 
Nivel calórico: Sin llegar a niveles tan altos como los de ciertas hamburguesas, la butifarra se defiende bien, alcanzando las 622,76 calorías. (***)
Con las manos o en sandwich: Aunque las judías pueden suponer un problema práctico, creo que los norteamericanos aceptarían de buena gana que se metiese todo en un panecillo. (***)
Nivel de pringue: Ya que le tenemos que añadir una salsa ajena a la receta original para obtener cierto nivel de pringosidad, debemos darle dos estrellas sólamente (**). 

4. Pisto manchego con huevo frito
Aunque la carne no es un ingrediente del pisto manchego, su consistencia y nivel de pringue le convierte en un plato perfecto para el gusto de Nueva York.
Ingredientes básicos: tomate, pimiento verde, cebolla, calabacines, aceite y huevo frito. (****)
Nivel calórico: Por sí misma, una ración de pisto manchego apenas tiene 180 calorías, pero si le sumamos un par de huevos fritos y un poco de pan nos podemos plantar en casi 400. (**)
Con las manos o en sandwich: El pisto es perfecto para meterlo en un panecillo y zampárselo. (***)
Nivel de pringue: Alto. El tomate y la yema de huevo juegan un papel esencial. (****)

3. Hornazo de Salamanca
Este plato salmantino reúne muchas de las características necesarias para triunfar en el difícil mundo de la comida rápida de Nueva York: es fácil de comer con las manos, la carne es la protagonista y se puede comer tanto frío como caliente.
Ingredientes básicos: masa crujiente, chorizo, lomo adobado y huevo duro (****).
Nivel calórico: Una porción española de hornazo suele tener unas 500 calorías, pero correspondientemente agrandada para el mercado neoyorquino alcanzaría las 700. (***)
Con las manos o en sandwich: Puesto que se trata de una especie de empanada, cumple perfectamente esta función. (*****)
Nivel de pringue: Lamentablemente el hornazo no chorrea prácticamente nada. (**)

2. Pastel de carne murciano
Aunque muy parecido al hornazo como concepto culinario, el pastel de carne murciano se posiciona delante por una mera cuestión estética, ya que se elabora generalmente en porciones individuales redondas.
Ingredientes básicos: masa crujiente, chorizo, jamón, ternera picada, huevo duro, pimiento verde y tomate (*****)
Nivel calórico: Un pastel de carne de tamaño estándar en Murcia tiene unas 600 calorías, así que adaptado a los tamaños norteamericanos puede alcanzar fácilmente las 800 calorías. (****)
Con las manos o en sandwich: Su bonito acabado a modo de tartaleta lo hace perfecto para ser devorado con las manos. (*****)
Nivel de pringue: Como el hornazo, el pastel de carne murciano no pringa apenas. (**)

1. Cachopo asturiano
Sin lugar a dudas, el cachopo asturiano es el justo número uno de esta lista. Tiene todo lo que cualquier neoyorquino busca e incluso más. Veamos por qué.
Ingredientes básicos: filetes de ternera, jamón serrano, jamón cocido, queso y pimiento de piquillo. Todo ello empanado. (*****)
Nivel calórico: Los que hayan estado en Asturias sabrán que allí el tamaño de muchos platos no tiene nada que envidiar a las raciones yankis. Así, un cachopo asturiano de buen tamaño puede alcanzar entre 900 y 1100 calorías sin problemas. (*****)
Con las manos o en sandwich: Aunque en Asturias se come con cuchillo y tenedor, el cachopo tiene la consistencia necesaria para poder comerse con las manos. (****)
Nivel de pringue: Al estar frito y empanado y llevar queso por dentro, el nivel de chorreo del cachopo es de altos vuelos. (****)

¿Tenéis más sugerencias? ¿Alguien quiere montar un food-truck de comida española? Podéis decírmelo en los comentarios.