martes, 26 de noviembre de 2013

La caridad es lucrativa en Nueva York


A falta de políticas sociales consistentes y de alcance, las organizaciones caritativas y sin ánimo de lucro del ámbito privado de Estados Unidos juegan un papel importantísimo en la sociedad. De hecho, una gran parte de la población comparte la idea de que no es el Gobierno, sino la iniciativa privada y particular la que debe hacerse cargo de casi cualquier asunto de índole social.

Hay miles de organizaciones e iniciativas que trabajan para mejorar todo tipo de situaciones: desde el alcoholismo, la drogadicción o el desempleo, hasta la reinserción de presos, la lucha por la igualdad de género, los derechos de los inmigrantes, la promoción de la cultura o la eduación; por mencionar sólo algunas.

Como no podía ser de otra forma, Nueva York es la ciudad americana que cuenta con más organizaciones de este tipo. Concretamente hay 661, según datos de Charity Navigator, una web dedicada a monitorizar la efectividad del trabajo de estas fundaciones. Además, esta web también realiza un interesante estudio anual en el que publica los sueldos de los CEOs de la mayores organizaciones y los resultados son muy llamativos: las cifras referentes a los mandamases de las fundaciones neoyorquinas se pueden calificar de cualquier manera menos de caritativas. En dicho estudio se encuentran museos, universidades, organizaciones ecologistas, asociaciones para la eduación infantil u organizaciones para la ayuda de los más necesitados.

Estos son algunos de los CEOs mejor pagados de las fundaciones caritativas y sin ánimo de lucro de Nueva York (los datos corresponden al año fiscal 2011):

Marc Tessier-Lavigne, de Rockefeller University
Sueldo base: 793.478 dólares
Otras compensaciones: 364,312 dólares
Total: 1.258.703 dólares

Thomas P. Campbell, del Museo Metropolitano de Arte
Sueldo base: 698.789 dólares
Bonus e incentivos: 414.796 dólares
Total: 1.113.585 dólares

Peter Gelb, de la Metropolitan Opera Association
Sueldo base: 1.283.291 dólares
Otras compensaciones: 150.496 dólares
Total: 1.433.787 dólares

Erica V. Futter, del Museo Americano de Historia Natural
Sueldo base: 726.910 dólares
Total: 1.070.337 dólares (incluyendo seguro y pensión)

Glenn D. Lowry, del Museo de Arte Moderno (MoMA)
Sueldo base: 710.691 dólares
Otras compensaciones e incentivos: 1.111.566 dólares
Total: 1.822.257

Kenneth L. Davis, de Ichan Medical School
Sueldo base: 522.500 dólares
Bonus e incentivos: 630.175 dólares
Otras compensaciones: 125.347 dólares
Total: 1.305.147 dólares

Lorie A. Slutsky, del New York Community Trust
Sueldo base: 663.679 dólares
Otras compensaciones: 165.125 dólares
Total: 828.804 dólares

Gary Knell, de Sesame Workshop
Sueldo base: 517.038 dólares
Otras compensaciones e incentivos: 441.235 dóalres
Total: 958.273 dólares

Steve E. Sanderson, de la Wildlife Conservation Society
Sueldo base: 513.417 dólares
Otras compensaciones e incentivos: 650.249 dólares
Total: 1.163.666 dólares

Supongo que todos esos CEOs llevan a cabo una importantísima labor social y tienen una gran responsabilidad, pero es inevitable pensar en la ironía de hacerse millonario trabajando para este tipo de organizaciones.

Artículo original visto aquí

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Fauna de NYC - Ratman vs Catguy


No consigo entender por qué Manhattan aún sigue en pie.

Un islote perforado por cientos de túneles que alcanzan las puertas del infierno, pisoteado por más de tres millones de personas cada día, aplastado por miles de millones de toneladas de acero, hierro y cemento, azotado por lluvias, nevadas y ventoleras de negra polución y hogar de otros seis millones de colosales ratas, hace tiempo que debería yacer olvidado en la más profunda de las fosas abisales y en el más oscuro rincón de los recuerdos.


Pero no. Ahí está la maldita isla de Manhattan, vibrando y mutando cada día. Uno de los sitios más fascinantes del planeta. Un lugar capaz de sacudirte la rutina en cada esquina, a cada paso y con cada mirada, habitado por los más variopintos especímenes humanos.

Cada semana voy al menos cuatro veces al islote y, durante las varias caminatas que me exige, me cruzo personas y personajes de todo pelaje que llaman mi atención. Sin embargo la semana pasada me topé con uno que me dejó especialmente perplejo.

El tipo en cuestión estaba apostado junto a una boca de metro y en su hombro sostenía dos ratas vivas bien hermosas. Sin previo aviso, el tipo agarró los roedores y comenzó a realizar torpes malabares con ellos, como si se tratase de dos pelotas. Los bichos, sorprendentemente, permanecían completamente calmados a pesar de las piruetas a las que eran sometidos. La escena me dejó atónito.

En cuanto llegué a casa no pude evitar googlear lo que había visto. “Rat man new york” fueron las palabras que escribí. Descubrí que el funambulista de roedores es uno de los buskers más populares de la ciudad, conocido por el apodo de Rat-Man. Pero mejor vedlo por vosotros mismos:



Evidentemente, tras el visionado hice clic en uno de los vídeos relacionados, luego en otro, y en otro más; hasta que me topé con la némesis de nuestro héroe: The Cat Guy, un tipo que gusta de pasear por las calles de Manhattan con una esfinge felina sobre su cabeza y que también forma parte del estrafalario Hall of Fame de chiflados neoyorquinos. Echadle un vistazo:



Ratman y Catguy. Para mí, más molones que Spiderman y Batman.

martes, 12 de noviembre de 2013

El español en la prensa de los Estados Unidos. Impresiones y ejemplos


Estos son algunos de los triunfalistas titulares que leí poco antes de venir a Estados Unidos y que me animaban a creer que, después de todo, no sería tan complicado encontrar trabajo en este país como periodista español. Que ante mí se presentaba la oportunidad de saltar a la cresta de una gran ola que tan sólo estaba empezando a formarse y que podría acabar como un tsunami idiomático. Al fin y al cabo, el crecimiento del español y de los hispanohablantes en Estados Unidos es un hecho innegable.

Mis primeros paseos por las calles de Manhattan parecían confirmar mis grandes esperanzas. Me topaba con las más variopintas conversaciones en español y con todo tipo acentos latinoamericanos: mexicanos llamándose “carnal”, boricuas que iban a “darse el palo”, amigos colombianos que eran “uña y mugre”, argentinos (cómo no) riendo y diciendo “boludeces” o venezolanos con ganas de pasarla “chévere”. Nueva York parecía palpitar con los giros y modismos del español latinoamericano y mi confianza permanecía intacta. Hasta que un tipo con mucha prisa pasó a mi lado con el teléfono celular pegado la oreja y despidiéndose de su interlocutor con un chocante “te llamo pa’trás”.

No pude evitar levantar la ceja al escuchar una frase tan mutante.

Es inevitable que el español cambie en contacto con un vecino tan poderoso como el inglés, no hay nada trágico en ello. Según Kim Potowski, profesora de Lingüística Hispánica de la Universidad de Illinois, en ocasiones se incorporan palabras inglesas como al decir “necesito un break” (cosa que, por otra parte, también ocurre en España). Otras veces una palabra adquiere nuevos significados como “aplicar”, usada para indicar que se está postulando a un puesto de trabajo, que viene del verbo “to apply”. Por último, y quizá esto sí pueda concebirse como una contaminación innecesaria y peligrosa para la lengua, en ocasiones se traduce literalmente expresiones del inglés como “I call you back” que se convierte en la incoherente sentencia “te llamo pa’trás”.

Hablar y leer no son la misma cosa

A pesar de su lento pero imparable ascenso en la escala social, la comunidad hispana en los Estados Unidos todavía sigue situada en la base de la pirámide socioeconómica del país. Y así es fácil que el gringo medio siga concibiendo el español como una lengua puramente migratoria y de bajo status; una idea que desafortunadamente hace mella en muchos inmigrantes latinoamericanos, que se ven forzados a dejar de hablar español para ser aceptados socialmente, para pertenecer y tener éxito en su nueva patria. Según Potowski “el español se mantiene como lengua muy viva por el flujo migratorio, pero el inglés de los hijos de los inmigrantes, que muchas veces nacen en Estados Unidos, supera a su español en tercer grado. Y los nietos de los que migraron muy pocas veces mantienen niveles productivos en español, aunque entienden”.

Esta tendencia convierte al tercer país del mundo con mayor número hispanoblantes (y a tenor de la tasa de natalidad en España pronto será el segundo) en un mercado aún ridículo y anécdotico para el mercado editorial, sea periodístico o literario, como bien se señala en este artículo.

¿Qué es la comunidad hispana o latina?

Desde que llegué a los Estados Unidos se ha ido asentando en mi cabeza la idea de que la comunidad hispana de este país es un magma heterogéneo de nacionalidades con sus propias idiosincrasias, una especie de Estado de las Autonomías descontrolado y multipolar, como España.

Lo que yo percibo es una comunidad con pies de barro que se sustenta, sobre todo, en un concepto folclórico sobre lo que es hispano y lo que no -generado principalmente por la maquinaria cultural gringa- y, en parte, asumido y alimentado alegremente por los propios inmigrantes.

Tengo la impresión de que éstos construyen su señas identitarias basándose en una limitada variedad de estereotipos culturales como “los latinos son gente de sangre caliente y alegre”, “ser latino equivale a ser, en mayor o menor grado, mulato” “tienen una facilidad innata para bailar”, “son apasionados y volcánicos”, etc.

En la realidad, Latino América aúna una gran variedad de etnias que convierten a la región en una de las más diversas del planeta. Latino América es una mezcla de población indígena, descendientes de españoles, portugueses, de esclavos africanos y de una gran variedad de poblaciones inmigrantes (italianos, alemanes, etc.) que se trasladaron al continente durante los siglos XIX y XX.

De este modo, ser latino en Estados Unidos no es -no puede ser- un asunto étnico ni de nacionalidad, tal y como ocurre con otras minorías estadounidenses como la negra o la china.

Ser latino tiene que ser otra cosa. Para sembrar un auténtico sentimiento de “latinidad”y una idea de pertenencia a un grupo más grande que el de los propios compatriotas, hace falta algo más que folclore y estereotipos. Se hace precisa la cultura con mayúsculas, y es ahí donde el idioma debe jugar un papel clave.

El uso del español en los medios

El español es, desde mi punto de vista, la herramienta más poderosa para crear, vertebrar y desarrollar una auténtica comunidad latinoamericana en los Estados Unidos. Una comunidad bien definida, fuerte y capaz de hacer lobby con eficacia, al más puro estilo estadounidense.

Para ello hay que deshacerse de los lastres sociales que arrastra el idioma mediante una fuerte inyección de amor propio y buenos cuidados. Es fundamental que los hispanohablantes de EE.UU. (o como ya empiezan a ser llamados, los Hispanounidenses) tomen conciencia de la importancia capital de conocer y tratar bien su lengua.

Y es en este punto donde los medios de comunicación en español presentes en el país deberían jugar un papel decisivo. Es preciso acometer una reflexión profunda respecto al uso de la lengua que hacen y cómo influye en la comunidad a la que se dirigen porque, en definitiva, la caída en desuso del idioma es también la muerte de los propios medios, o sea, un doble tiro en el pie: cultural y económico.

De todos modos, tengo claro que defender y obcecarse con la pureza del español en EE.UU. es como intentar cazar una mosca a cañonazos. No obstante, sí que sería necesario adoptar una postura más estricta respecto a lo que es permisible y lo que no en esta nueva variante del idioma. Desafortunadamente, es fácil recopilar noticias y reportajes producidos en este país poblados de errores, descuidos e incoherencias que serían fácilmente evitables con un mínimo de cuidado y formación.

En otras palabras, los medios en español de EE.UU. deben enfocar sus esfuerzos en usar el idioma de la mejor forma posible, deben rehusar ser una mera versión en español de los medios gringos, pero aprovechando todo lo que éstos pueden enseñar sin renunciar a una personalidad propia -llámese “latina”, “hispana” o de cualquier otra manera-.

He seleccionado unos cuantos de los errores y desvaríos más recurrentes con que me topo por aquí y los he clasificado en 3 tipologías:

1.Titulares escritos con la gramática del Maestro Yoda. En este apartado englobo aquellas noticias cuyos titulares responden a esa extraña tendencia de algunos periodistas latinos de retorcer la gramática del idioma hasta obtener resultados tan disparatados que bien podrían ser frases dichas por el Maestro Yoda. Veamos algunos ejemplos reales, aunque por respeto no citaré los medios en los que han aparecido estos titulares (si queréis leer las noticias originales no os costará encontrarlas a través de un buscador).

-TITULAR ORIGINAL: “Regresa el Congreso, pero dicen no republicanos a la reforma”.
Sin leer el cuerpo de la noticia ni saber el tema al que se refiere, es realmente difícil entender qué nos quiere contar el redactor, pero aventuro que pretendía decir algo así como “El Congreso vuelve al trabajo, pero los republicanos dicen no a la reforma”. Vale, la frase es un poco más larga, pero por Crom, estamos hablando de medios online, ya no tenemos que preocuparnos del precio del papel.

-TITULAR ORIGINAL: “Da inicio cadena de ayuno a nivel de todo EEUU en favor de la reforma migratoria”.
Seguimos con el tema de la reforma migratoria y este titular, aunque comprensible, es una oda al disparate gramatical. ¿No hubiese sido más fácil escribir “Miles de personas en todo EE.UU. ayunan en favor de la reforma migratoria”? Y esta vez la frase tiene la misma extensión prácticamente.

-TITULAR ORIGINAL: Acredita México ser confiable a la inversión extranjera: Peña Nieto”.
Esta frase es una de mis favoritas por el estratosférico nivel de absurdo que alcanza. En fin, lo que el periodista quería decir es que “Peña Nieto dice que México es un país confiable para la inversión extranjera”. Mejor, ¿no?

2.¿Quién se llevó los artículos, las preposiciones y los adverbios? En este segundo grupo incluyo aquellas noticias y artículos en los que, por razones desconocidas para mí, el periodista decide prescindir de esas inútiles palabras que son los artículos, adverbios y preposiciones. Me refiero a cosas como esta:

-TITULAR ORIGINAL: Cierran calle Country Club; abrirá hasta marzo del 2014”.
Con este tremendo titular el redactor consigue generar una paradoja espacio-temporal digna del mejor escritor de ciencia ficción. Tan sólo leyendo el primer párrafo de la noticia, descubro que lo que el audaz periodista quería contarnos es que “Cierran LA calle Country Club, que NO abrirá hasta marzo de 2014”. Sólo un simple "la" y un "no" pueden cambiar el significado del titular.

3.Maniqueísmo: latinos vs the world. En este tercer apartado me centro más en el mensaje del artículo que en su gramática para señalar una leve tendencia a titular ciertas noticias que implican a ciudadanos latinos con un punto de sensacionalismo, maniqueísmo y victimismo que, en mi opinión, hace un flaco favor a la comunidad hispana; pues siembra animadversión en la población. Un par de ejemplos:

-TITULAR ORIGINAL: “Un latino se quemó vivo sin que nadie lo ayudara”.
Es fácil imaginar que más de un lector podría inferir que a la pobre víctima la dejaron morir abrasada precisamente por ser latino, ni más ni menos. Una falacia lógica en toda regla. De hecho, si uno decide leer la noticia verá que el accidente se produjo en una multitudinaria fiesta de Halloween y muchos de los testigos de la tragedia creyeron al principio que el fuego era un efecto especial como los que se usan en las películas. En cuanto se dieron cuenta de su error, muchos trataron de auxiliar a la víctima, tal y como se puede ver en el vídeo que ilustra la noticia.

-TITULAR ORIGINAL: “Culpable hombre por asesinar a transgénero hispana en Queens”.
Dejando de lado la gramática parda, hay que reconocer que este titular no es tan tendencioso como el anterior. Sin embargo, enfatizar de forma sistemática el hecho de que la víctima es ”hispana”, no es más que el reverso tenebroso de una reprobable práctica, habitual en los medios de comunicación más conservadores, que consiste en recalcar la etnia o raza de un delincuente cuando ataca a una persona de raza blanca. Y si no me creéis, preguntadle a la comunidad árabe o a la negra.

En fin, todos estos ejemplos pueden resultar curiosos, pero en realidad son síntomas de una baja calidad que también se reproduce fuera de las fronteras de los medios: disparatada cartelería en las calles, traducciones gubernamentales pobres -o directamente hechas con el traductor de google- que son consecuencias de una preocupante falta de cuidado con el español escrito.

El poder del español en Estados Unidos, el poder de ser bilingüe

Creo que la mejor forma de vigorizar el español de EE.UU. es convenciendo a los hispanohablantes de la gran herramienta de la que disponen. Tienen que darse cuenta de que, a pesar de las presiones a las que puedan verse sometidos, conservar el español es un forma de acumular poder. Deben entender que tienen la oportunidad de ser completamente bilingües con dos de los tres idiomas más hablados del planeta.

Sin duda, hablar inglés es fundamental para poder integrarse en los EE.UU., no debemos olvidar que es la lengua franca del imperio, el idioma del jefe. Pero conservar el español, cuidarlo y valorarlo, es una oportunidad para la comunidad hispana de aventajar a los estadounidenses monolingües y de convertirse en “gatekeepers” imprescindibles entre el mercado latinoamericano y el estadounidense.

Tal vez muchos consideran que conseguir un bilingüismo simétrico entre el español y el inglés en Estados Unidos es una tarea prácticamente imposible, sin embargo yo no estoy tan seguro. Será difícil, habrá obstáculos, pero según algunos estudios, en el año 2050 casi mil millones de personas hablarán español en el mundo. Sería bueno tomar nota.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Desfile de Halloween en Nueva York

No suelo disfrazarme, y menos aún estando sobrio. Supongo que tiene algo que ver con la timidez congénita y un absurdo sentido del ridículo; así que nunca he sido muy aficionado a asistir a las cada vez más frecuentes fiestas de Halloween que se organizan en España.

Sin embargo, aquí en Nueva York la fiesta de los muertos adquiere una dimensión completamente diferente. Es una celebración tan grande que casi estás obligado a participar. Así que -aunque me costó un poco- la semana pasada aparqué los remilgos en casa y me dejé arrastrar por Yolanda y por la vorágine festiva.

Con el paso de los años, en Nueva York ha ido adquiriendo mucha fama el desfile de Halloween que se celebra en la Sexta Avenida a su paso por el Village cada 31 de octubre. Evidentemente allí nos fuimos de cabeza.

Aquí os dejo algunas fotos que tomé, disculpad la calidad, estaba oscuro y la batería se me estaba terminando.

Halloween Parade

Death Shadow

Chicas enjauladas

Megafreaks

Monstruos en el blacón

Espectadores

Evil Alien Clown

Wolfgorilla

Black Death