viernes, 25 de octubre de 2013

Las 5 mejores hamburguesas de cadenas de fast-food de NYC


McDonald's y Burger King se han encargado de colonizar el mundo conocido -e incluso el más allá- con sus baratas y clónicas hamburguesas. Sea en Bangkok, en Vladivostok, en Copenague o en Ourense, ambas cadenas garantizan que no nos llevaremos sorpresas desagradables. Ni agradables. Tal vez sus hamburguesas no sean más que simple rancho, pero sabemos que siempre tendrán el mismo sabor y casi la misma textura. Su éxito se ha construido sobre un precio barato y, aún más importante, sobre una absoluta previsibilidad: la tranquilidad del turista norteamericano medio, el falso viajero que quiere conocer mundo, visitar otros países e indagar en otras culturas, pero sin renunciar jamás a su burbujita imperial.

Pero aunque estos dos gigantes del fast food han extendido su redes a lo largo y ancho del planeta, en su país no están solos en la labor de ofrecer hamburguesas baratas y rápidas. Aquí, en América, tienen mucha más competencia que en España, por ejemplo. De hecho, hay unas cuantas cadenas que por el mismo precio ofrecen hamburguesas considerablemente mejores.

Así, en un acto de servicio y sacrifico, he recorrido las calles de Nueva York para probar varias de estas hamburguesas rápidas y poder ofrecer aquí una sucinta clasificación que os evite caer en las garras de las peores cadenas de comida rápida durante vuestros futuras visitas a la Gran Manzana. Va por vosotros, lectores y sin embargo amigos.

White Castle 
Prácticamente desconocida fuera del país, Whiste Castle es una cadena de comida rápida fundada en 1921 en Kansas City y considerada como una de las pioneras del fast-food. Aunque los locales de White Castle son tan rematadamente feos que no invitan a entrar, sus hamburguesas están ligeramente mejor que las de McDonald's o Burger King. Para diferenciarse de la competencia, las hamburguesas de White Castle son cuadradas y muy finas y reciben el nombre de "sliders". Si te atreves a entrar en los dominios del Castillo Blanco tienes que probar el Original Slider, un simple trozo de carne cuadrado con pepinillo y cebolla bastante sabroso.

Fatburger
Un escalón por encima nos encontramos con Fatburger. Como su propio nombre indica, esta cadena de comida rápida fundada en California se centra principalmente en el tamaño y la cantidad. Clasifican sus hamburguesas en cinco tamaños: S, M, L, XL y XXL, como si estuvieras en Zara buscando unos pantalones y se distinguen de los competidores porque tienen licencia para servir alcohol, lo cual está muy bien. El sabor de las fatburgers es bastante más natural que la media, e incluso puedes llegar a pensar que su comida es, en cierto modo, más casera. Pero no. Muy recomendable su Fatburger XXL si andas buscando llenar el buche a toda costa y reventarte las venas. No necesitarás comer nada más en todo el día.

Shake Shack
La primera cadena cien por cien neoyorquina en la lista es la encargada de subir el nivel culinario considerablemente. Shake Shack fue fundada en 2004 y actualmente está en proceso de expansión. Como nota diferenciadora han optado por incluir batidos en su menú (de ahí el nombre). En cuanto a las hamburguesas, Shake Shack se enorgullece y hace mucho hincapié en que no utiliza carne con hormonas ni antibióticos y todos sus productos son naturales. No sé si es cierto o no, pero realmente se nota en el sabor y la textura de sus porquerías. ¿Sabéis es saborcillo sintético y adictivo que tienen las hamburguesas de McDonald's y Burger King? Pues en Shake Shack no existe. Especialmente recomendada su Cheeseburger.

Wendy's
Después de los gigantes McDonald's y Burger King Wendy's es la mayor cadena de hamburguesas del país y, sorprendentemente, mantienen un nivel de calidad asombrosamente decente (entiéndase calidad por sabor, claro está). Fundada en Columbus (Ohio) en 1969, Wendy's de hecho ya ha superado a Burger King en número de franquicias en el país. Tal vez se deba a que no se han vuelto locos expandiéndose por todo el mundo, no sé, pero lo cierto es que su Pretzel Bacon Cheeseburger es una guarrada digna de los dioses más gordos e inconscientes. Si no te preocupa tu salud pero sí tu bolsillo, just go for it!


Five Guys
Y por fin llegamos a lo más alto del podio. El primer restaurante de Five Guys abrió sus puertas en 1986 en Arlignton, Virginia y desde entonces su popularidad no ha parado de crecer. Su filosofía es ofrecer hamburguesas de calidad hechas con productos naturales a precios bajos. Sea cierto o no, la realidad es que su mensaje ha calado en la gente. Tal vez haya ayudado el hecho de que sus cocinas son abiertas y puedes ver cómo hacen las hamburguesas, tal vez porque su menú es corto y sin pretensiones, pero la verdad es que las pequeñas hamburguesas de Five Guys (su tamaño es, digamos, europeo) están rematadamente buenas y, además, las patatas fritas no son congeladas.

viernes, 11 de octubre de 2013

Rotondas, centímetros y billetes

Le podemos echar mucha literatura al asunto (como yo trato de hacer), pero hay que reconocer que, para un europeo, trasladarse a vivir a Estados Unidos no supone un choque cultural demasiado importante. Tanto ellos como nosotros somos occidentales decadentes, mal que nos pese.

Aunque, obviamente, no todo es exactamente igual. Existen una multitud de pequeños desajustes entre Estados Unidos y Europa que exigen al emigrante una leve adaptación y también provocan eurocéntricas reacciones de superioridad. Veamos tres de ellos.

El tráfico y las rotondas

En términos generales, conducir en Estados Unidos no ofrece demasiadas diferencias a hacerlo en España. Sin embargo, el tráfico, las calles y las carreteras norteamericanas deparan algunas sorpresas al conductor europeo de las que viene muy bien estar al tanto.

En primer lugar, la competencia de regular el tráfico no está en manos del Gobierno federal, sino que pertenece a cada estado, lo que hace que la reglamentación no sea una, sino cincuenta y una. Es decir, que si te has sacado el carné de conducir en Nebraska y te mudas a Nueva Jersey, tendrás que dejarte caer por la oficina más cercana del Motor Vehicle Administration (MVA) para hacer el papeleo pertinente y poder adaptar tu permiso a la reglamentación de tu nuevo estado. Por tanto, con la enorme movilidad laboral que hay este país, las oficinas del MVA suelen ser una pequeña penitencia burocrática de largas colas y esperas.

También me ha sorprendido el pésimo estado de las carreteras y autopistas; al menos en Nueva York y Nueva Jersey. Sin distinción de si son de pago o no, los boquetes, baches, las obras y los despojos obstaculizando el camino son una constante en comparación a lo que hay en Europa.

Pero sin lugar a dudas, lo que más me ha llamado la atención ha sido la práctica inexistencia de rotondas. Aquí siguen apostando tozudamente por los confusos cruces en los que, en muchas ocasiones, confluyen cuatro carreteras de doble sentido con cuatro carriles. Daniel Cuñado explica perfectamente en su blog cómo funcionan estos cruces (4-way stops, como aquí los llaman). Es curioso porque lo que a mí me parece un sistema de regulación del tráfico caduco e ineficiente, para muchos norteamericanos es casi una seña de identidad que funciona mucho mejor que esas absurdas rotondas de Europa. ¿Acaso tiene razón? ¿Es más eficaz un cruce que una rotonda? Podéis comprobarlo en este vídeo que he encontrado a través de Microsiervos:




Herencias británicas

Probablemente el ejemplo más evidente de tozudez y marcapaquetismo yanki es el rechazo que en este país provoca el bello sistema métrico decimal. ¿Por qué? Como en tantas otras ocasiones, la culpa la tienen los británicos. Y es que, como súbditos de la Union Jack, los colonos americanos heredaron el sistema imperial británico, un guirigay evolucionado a partir de una maraña de pesos y medidas medievales.

A pesar de que Francia desarrolló y perfeccionó el sistema métrico decimal a finales del siglo XVIII, el Imperio de su graciosa majestad y sus colonias americanas se resistieron a aceptar el invento de los gabachos y decidieron seguir con su anticuado sistema de medición, mucho más adecuado para seguir timando al personal en cualquier transacción comercial. No debemos olvidar que un británico es, ante todo, un pirata.



Por un puñado de dólares

“In God We Trust” (En Dios confiamos) es el lema nacional oficial de los Estados Unidos y se sitúa a continuación del mucho más molón "E Pluribus Unum" (De muchos, uno). El lugar más común donde uno puede leer este lema es en el dinero de los Estados Unidos, aunque no fue hasta 1957 que la frase de marras fue adoptada permanentemente en los billetes. Pero lo cierto es que tiene todo el sentido: el dinero es Dios y Dios es el dinero. A pesar de las miles de religiones que hay en este país sólo hay un único y absoluto jefazo llamado Dólar. Supongo que para dejarlo bien claro, los sumos sacerdotes norteamericanos de la Reserva Federal decidieron imprimir una absurdamente alta cantidad de billetes.

¿Monedas? ¿Quién las necesita? En ellas no se puede leer bien EL LEMA. ¡Convirtamos cualquier transacción monetaria diaria en un auténtico incordio! ¡Hagamos que dar cambio sea algo tan molesto que haya que exigir a los usuarios de muchos servicios públicos la cantidad exacta para pagarlos!

Para que os hagáis una idea clara de lo incómodo del sistema: imaginad que no existen monedas de uno y dos euros, sólamente billetes. Imaginadlo fuerte. Efectivamente, tu cartera estaría a rebosar de billetes, pero seguirías siendo igual de pobre.

Sin olvidar, por supuesto, el asunto del color y el tamaño de los billetes. Llamadme loco, pero tengo la sensación de que imprimir los billetes con diferentes tamaños y colores, como hacemos con el euro, es muy bueno para facilitar los intercambios comerciales y ayudar al sufrido contribuyente en sus cuentas diarias. Pero parece que en USA no piensan lo mismo: independientemente de su valor, todos los billetes tienen prácticamente el mismo tamaño y el mismo color (aunque hay ligeros cambios de tonalidad, son irrelevantes una vez el billete ha pasado por varias manos).


martes, 1 de octubre de 2013

Grand Theft Auto New York

Como bien nos ha enseñado Hollywood, Nueva York no es una ciudad tranquila. Aparte de las infinitas posibilidades lúdico-festivas, la Gran Manzana también está llena de conflictos, violencia, injusticias y agresiones. En los casi dos meses que llevo aquí, los medios locales han dado buena cuenta de algunas historias escalofriantes como el tiroteo con heridos en Times Square, la súbita explosión de violencia racista de un individuo en Union Square -a plena luz del día y con cientos de turistas como testigos- o el ataque de otro loco a una madre con su hijo pequeño en Fort Tryon Park entre otras. Los chacales de la sección de sucesos no andan escasos de material aquí.

En la mayoría de estos casos los viandantes presentes tratan de captar los incidentes con las cámaras de sus teléfonos móviles, pero sólo suelen conseguir vídeos de pésima calidad en los que difícilmente se puede ver algo con claridad.

Sin embargo, ayer sucedió lo contrario. Cada año, varios miembros del club motero "Hollywood Block Party" se reúnen para dar una vuelta en sus monturas por la ciudad y suelen ir equipados con cámaras para grabar la jornada de camaradería motera. Durante el encuentro de ayer se toparon en su recorrido con un conductor salido directamente del Grand Theft Auto V. El tipo, que conducía un Range Rover negro de alta cilindrada, pensó que atropellar premeditadamente a unos cuantos motoristas y darse a la fuga debía de ser una idea estupenda. Obviamente el nutrido grupo de moteros salió tras él. He aquí el vídeo del suceso, digno de una partida del GTA.

Y una razón más para seguir moviéndose por Nueva York en transporte público:



ACTUALIZACIÓN: Al inicio del vídeo se puede ver que los motoristas rodean al conductor del Range Rover sin dejarle avanzar. Según la policía esto se debió a que previamente hubo un accidente leve en el que Alexian Lien, el conductor del todoterreno, rozó a uno de los motoristas haciéndole caer, pero sin mayores consecuencias. Acto seguido el grupo de moteros hizo parar al conductor (ahí empieza el vídeo) y éste, presa del pánico, emprendió la huída llevándose a algunos de ellos por delante.

Como se puede ver en el vídeo, tras la breve persecución los motoristas asaltan el coche para agredir al conductor, que viajaba con su mujer y su hija de dos años. La policía ya ha arrestado a dos de los asaltantes.